You are hereCultivar el Sentido del Movimiento: Meditar en Movimiento

Cultivar el Sentido del Movimiento: Meditar en Movimiento




Meditar implica acallar los pensamientos, calmar la mente y las emociones, estar en el aquí y ahora, en la unicidad y totalidad original del ser para ir más allá del juicio, la dualidad, las contradicciones.  Meditar es un mecanismo natural de auto-regulación que nos permite contactar la neutralidad interior y así integrar las diferentes facetas de nuestro ser.   Las maneras de meditar y sus consecuencias son muy variadas, pero un efecto importante es la recuperación de los efectos desequilibrantes del estrés y múltiples exigencias de la vida moderna.
 
Meditar mientras nos movemos es algo natural que ha menudo se inhibe por una sobrecarga de exigencias que nos saca del presente llevándonos al futuro o pasado.    El movimiento o cualquier forma de actividad se convierte en una meditación cuando logramos estar atentos a nuestro interior, sea siguiendo el hilo de la respiración o sintiendo diferentas partes del cuerpo mientras al mismo tiempo logramos mantener conciencia del exterior.  Se aprende a  centrar la atención y observar sensaciones precisas, así como agrandar, ensanchar, reducir el foco de atención manteniendo la conciencia del interior y del exterior.  Se toma así conciencia de cómo equilibramos la estimulación interna--sensaciones, imágenes, pensamientos, emociones, sueños,  con la externa—lo que está pasando a nuestro alrededor; de esta dinámica y sin control conciente surgen movimientos y maneras de estar que expresan  lo que el cuerpo necesita.

Todas las actividades de la vida diaria se pueden ejecutar con actitud meditativa, pero  ciertas situaciones son particularmente propicias para despertar la tendencia natural a meditar.  Por ejemplo, al despertar en la cama, un espacio conocido y estable, podemos tomar conciencia de cómo la ‘luz’ de la conciencia llega a las diferentes partes de cuerpo, como las sensaciones y movimientos se van manifestando y como el cuerpo hace lo que necesita hacer para equilibrarse.  Bañarse, frotarse, secarse, untarse cremas, sentir y observar nuestra propia forma y estructura con neutralidad son otras actividades de cuidado personal que nos pueden llevar a estados meditativos de gran recuperación. 
 
La actitud meditativa se cultiva y desarrolla.  En el Estudio LOS ALMENDROS investigamos situaciones  que facilitan entrar en estados meditativos que dan información precisa de como nos movemos, como usamos las diferentes partes del cuerpo y por consecuencia, cuan precisa es nuestra imagen de su forma y estructuras. Por ejemplo, a través de juegos de exploración táctil, investigamos las maneras de yacer, situarse, estirarse, rodar sobre un petate permaneciendo siempre dentro de los límites espaciales, buscando así afinar la percepción de lo que pasa en el interior dentro de un marco externo bien preciso.  Juegos con cañas de bambú, balones, telas y otros también propician la meditación en el movimiento. 

El cuerpo es la nave de viaje con la que transitamos esta existencia que nos permite el  desafío de explorar quienes somos realmente por medio de las pistas que nos da el movimiento.  Damos la bienvenida a los investigadores interesados.