You are hereCULTIVAR EL SENTIDO DEL MOVIMIENTO: ESTAR PRESENTE
CULTIVAR EL SENTIDO DEL MOVIMIENTO: ESTAR PRESENTE
Las investigaciones de los educadores somáticos y muchos otros ponen en evidencia que contamos con todo lo necesario para equilibrar nuestras energías, estados de ser, vitalidad profunda y para hacer florecer nuestras capacidades. Sin embargo muchos estiman que funcionamos con solo cinco por ciento de nuestro potencial. Pocos aprendemos maneras sistemáticas y personales para asimilar y equilibrar el estrés cotidiano, principal causa de disfunciones y enfermedades.
.
A pesar de que el cuerpo es nuestra ‘nave de viaje’, lo único realmente propio que efectivamente podemos controlar, la educación en general no nos guía hacia la exploración consciente de sus múltiples capacidades para así aprovechar el potencial genético presente, las transformaciones propias del desarrollo humano y las experiencias vitales de nuestra cotidianidad.
El movimiento consciente es una vía privilegiada para entrar en los misterios la unidad cuerpo-mente-entorno, descubrir y cultivar capacidades que no se manifiestan a través de prácticas mentales. La atención al cuerpo descansa la mente y nos permite contactar la vitalidad o ritmo de cada una de sus partes y de la totalidad, lo cual nos permite desarrollarnos más plenamente, contando con la riqueza que nos proporcionan partes poco integradas de nuestro ser.
.
El sólo hecho de estar presente en el cuerpo sin realizar movimientos aparentes procura beneficios y satisfacciones. Podemos sentir si cedemos nuestro peso o resistimos a la fuerza de gravedad, en cuyo caso no nos descansamos profundamente puesto que siempre guardamos tensión. Al relajar el peso en los puntos de apoyo, afianzamos la conexión con la tierra antes de movernos. Podemos notar las partes del cuerpo que contraemos innecesariamente antes de iniciar un movimiento. Por ejemplo, levantar o mover las manos no necesita siempre accionar también los hombros, cuello o mandíbula. Podemos percibir las maneras espontáneas de ajustarnos, como el estirarnos, reacomodarnos, abrirnos o cerrarnos, bostezar, mecernos, todos mecanismos naturales para regular las tensiones que meritan ser cultivados en vez de ser reprimidos.
El estar presente al cuerpo nos permite notar cómo nos organizamos al realizar nuestros gestos cotidianos. ¿Respiramos antes de iniciar un movimiento? ¿Hacemos pausas entre los gestos? ¿Cómo colocamos la cabeza cuando queremos descansarnos? ¿Dónde apoyamos el peso del tronco cuando nos sentamos? ¿Cómo nos apoyamos sobre los pies? ¿Tenemos el peso hacia el centro en los arcos internos, los talones o hacia los costados externos? ¿Nos damos cuenta de como éstas posiciones afectan la postura? ¿Notamos como tocamos y colocamos objetos, tales las llaves, por ejemplo? ¿Cómo usamos los dedos de las manos y nos apoyamos cuando agarramos? ¿Sabemos como reequilibrar las tensiones que permanecen en nuestra postura después de realizar ciertas actividades?
La educación somática nos ayuda a encontrar maneras eficaces y agradables de movernos que nos permiten ajustarnos a las diversas exigencias de nuestra vida diaria. Cultivar el estar presente, el prestar atención a nuestro cuerpo y sus movimientos nos lleva a-disfrutar de la vida, a sentirla en lo concreto de nuestro quehacer cotidiano como lo hacen los niñas y niños que están iniciándose en su experimentar.
