You are hereCULTIVAR EL SENTIDO DEL MOVIMIENTO Y MOVERSE CON SENTIDO: JUGAR Y AFINAR LAS SENSACIONES
CULTIVAR EL SENTIDO DEL MOVIMIENTO Y MOVERSE CON SENTIDO: JUGAR Y AFINAR LAS SENSACIONES
La esencia de jugar es la búsqueda de cambios de conciencia que nos revelan nuevos aspectos de nosotros mismos. Entrar en una situación abierta, donde los resultados no son previsibles, nos aviva, despierta toda nuestra atención, exige la escucha de si mismo y del entorno, implica riesgos y necesitamos estar totalmente en el presente para encontrar vías de resolución y adaptación.
Los educadores somáticos utilizan una variedad objetos comunes—balones inflables, cañas de bambu, elásticas, telas, cuerdas que nos estimulan a explorar, jugar y ‘dialogar’ con nuestras sensaciones. Por ejemplo, los balones inflables de diferentes tamaños, de 30 a 95 cm de diámetro, permiten movilizar y modular la atención a través del cuerpo de diferentes maneras. Al variar el grado de compresión y tensión de los balones, los podemos tocar, apretar, comprimir, rodar de muchas maneras; podemos simplemente estar y colgar sobre ellos, situarnos, sentirnos totalmente, descansarnos o activarnos, notar lo que no sentimos en la cotidianidad.
En estos intercambios activamos nuevas maneras de ajustarnos, modificamos mecanismos de autorregulación que normalmente funcionan inconscientemente, despertamos el gusto por el riesgo y el deseo de resolver problemas experimentando nuestra versatilidad sensorial y motora. Las formas inhabitúales de movernos que emergen nos conectan con la estética interior del movimiento, vivencia propia que pocas veces tenemos ocasión de apreciar y disfrutar. ¿A dónde nos lleva el seguir nuestra redondez, la del balón y las espirales que surgen del intercambio?
En las exploraciones con los balones a menudo se despiertan emociones, memorias de todo tipo--infantiles, de traumas, de experiencias agradables. El contexto lúdico facilita situar las emociones que vivimos en el conjunto de todo lo que es nuestra vida subjetiva. Podemos experimentar el juego entre intención - voluntad - emoción al reconocer que los estados afectivos son polaridades que podemos cambiar dependiendo de qué perspectiva tomamos, así como las experiencias y pensamientos con los que están conectadas. Podemos entrar en o distanciarnos de las emociones, apegarnos o alejarnos de ellas, podemos ver lo positivo en lo negativo y viceversa.
Jugar pone en evidencia la relatividad de todo; podemos cambiar roles, posiciones, perspectivas, transformarnos y actualizar múltiples identidades. Jugar es seguir sensaciones, explorarlas, afinarlas, manifestarlas de maneras sorprendentes. Jugar es crear y expresar las posibilidades de la unidad indisociable de nuestra cuerpo-mente-entorno.
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