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Cultivar el Sentido del Movimiento: 1. Sentir el Interior del Cuerpo
CULTIVAR EL SENTIDO DEL MOVIMIENTO: 1. Sentir el Interior del Cuerpo
La capacidad humana de sentir lo que pasa en el interior del cuerpo permite participar activamente con los mecanismos de auto-regulación orgánica que nos guardan en salud. Las prácticas de educación somática ofrecen puntos de referencia en el diario vivir para observar y distinguir las sensaciones internas sin juzgarlas. Tomamos así conciencia de hábitos que disminuyen nuestro eficacia y bienestar general y que con frecuencia se activan de manera automática o inconsciente en las actividades cotidianas de acostarse, levantarse, pararse, sentarse, caminar, girar, correr, agarrar, oír, hablar, relacionarse con si mismo y con los otros. Estados de calma y armonización interior propician una escucha ‘objetiva’ de las sensaciones de cada parte del cuerpo para lograr distinguirlas de pensamientos, interpretaciones, creencias, juicios y sin confundirlas con emociones o afectos que implican ‘me gusta o no’, ‘me alegra o me entristece’.
Estas prácticas permiten ser cada vez más honestos y auténticos en las apreciaciones de si mismos. El uso de objetos como balones, cuerdas, elásticas, cañas de bambú y muchos otros, precisa la estimulación y facilita objetivar la evaluación de lo que sentimos. Cuando oímos el cuerpo, no podemos mentirnos puesto que escuchamos su ‘verdad’, o si no, nos caemos, tropezamos, algo nos duele y un sentido de incoherencia se instala. Esta verdad será cada vez más justa centrando claramente la atención, afinando la presencia a lo que sentimos, dando claridad a lo que se enfoca, constatando efectos y distorsiones en el sentir ¿La postura ‘recta’ que creo adoptar, lo es así realmente?, ¿Puedo efectivamente sentir la respiración en parte inferior de los pulmones, o en la zona lumbar de mi espalda donde me duele, o en el piso pélvico, o en mis manos?
Las sensaciones de la piel a menudo nos eluden y esto a pesar de que es el órgano sensorial más extenso, el principal límite y capa de protección con importante funciones en el desarrollo de una movilidad integrada. La piel, corresponde en su funcionamiento a la parte externa del cerebro; es una membrana totalmente sensible a las vibraciones, equipada con una extensa red de fibras nerviosas que comunica todas las partes del interior del cuerpo. Estimular la piel con movimientos propios reactiva la sensación de unidad y totalidad del ser. Cerrando los ojos, contacte las sensaciones provenientes de este ‘traje’ de nacimiento, una sola y continua superficie, un ‘saco protector y contenedor’ con propiedades asombrosas. Note su textura, su espesor, su movilidad diferente a la de la capa de grasa subyacente, el volumen y tridimensionalidad que procura. Sienta como la piel se ‘estira y encoje’, o se ‘condensa y expande’ en respuesta a los cambios de temperatura, o a la necesidad de adherirse o separarse de la superficie para ceder el peso del cuerpo a la fuerza de Gravedad, o para levantarlo.
El despertar matinal es un momento propicio para explorar estas posibilidades prensiles que permiten ‘adherirse’ y ‘agarrarse’ a la superficie donde estemos para rodar de manera controlada,…para estirarse y flexionarse sintiendo tanto el exterior como el interior del cuerpo,…para moverse conectando todas las extremidades en un todo coordinado que pone en evidencia las ventajas de la forma tubular del cuerpo,… para estimular nuestra capacidad ancestral de movernos como amebas, estrellas de mar, pulpos, gusanos y otros seres que sobreviven gracias a su sensibilidad táctil. Disfrute de la inmensa riqueza de las sensaciones internas y tome conciencia de que la sabiduría del cuerpo se manifiesta por si misma mientras dialogamos con ellas.
Dra. Ninoska Gómez, Ph.D., Psicología del desarrollo psicomotor, bailarina, educadora somática, RSME, registrada en ISMETA (Internacional Somatic Movement Education and Therapy Association) Estudio LOS ALMENDROS
